Colonias
Durante la Época Arcaica, la población de Grecia creció fuera de la capacidad de su limitada tierra arable (según un cálculo, la población se multiplicó más de diez veces entre el 800 y el 400 a.C, desde 800.000 hasta una población total estimada entre 10 y 13 millones). Hacia 750 a.C los griegos empezaron 250 años de expansión, colonizando en todas las direcciones. Al este, colonizaron primero la costa egea de Asia Menor; luego Chipre y las costas de Tracia, el mar de Mármara y la costa del sur del mar Negro. Al final la colonización griega llegó tan lejos que alcanzó, al noreste, zonas de Ucrania y Rusia (Taganrog). Al oeste colonizaron las costas de Iliria, Sicilia e Italia del sur; luego Francia del sur, Córcega y aún España del noreste. También se establecieron colonias griegas en Egipto y Libia. Las actuales Siracusa, Napoli, Marsella y Estambul empezaron como las colonias griegas Syracusae (Συρακούσαι), Neapolis (Νεάπολις), Massalia (Μασσαλία) y Byzantion (Βυζάντιον). Estas colonias desempeñaron un papel en la difusión de la influencia griega a través de Europa, y también ayudaron a establecer redes de comercio de larga distancia entre las ciudades-estado griegas, estimulando la economía en la Antigüa Grecia.
Estructura Política.
Estructura Política.
La Antigua Grecia se componía de varios centenares de ciudades-estado polis que eran casi independientes. Esta situación era diferente a la de la mayoría de las otras sociedades, que eran o pueblos de pequeñas cantidades de personas o reinos soberanos de territorios extensos. Sin duda la geografía de Grecia esta dividida y subdividida por colinas, montañas y ríos— contribuía a la naturaleza fragmentada de la Antigua Grecia. Es probable que existiera una estructura política similar en las grandes ciudades-estado marítimas de Fenicia. Sin embargo, hasta cierto punto, la situación era única en la Antigua Grecia. Por un lado, los griegos antiguos no dudaban que eran "un pueblo singular"; compartían la misma religión, la misma cultura básica y la misma lengua, además de ser muy conscientes de sus orígenes tribales; Heródoto pudo clasificar las ciudades-estado por tribu. Por otro lado, aunque existían estas relaciones del más alto nivel, parece que rara vez jugaban un papel en la política griega. La independencia de las polis se defendía con fiereza; los antiguos griegos rara vez contemplaron la unificación de Grecia. Aun cuando un grupo de ciudades-estado se aliaron para defender Grecia durante la segunda invasión persa, la inmensa mayoría de los estados permanecieron neutrales y tras derrotar a los persas los "aliados" volvieron a sus luchas internas.
Las mayores peculiaridades del sistema político en la Antigua Grecia eran:
- Su naturaleza fragmentaria, que no parece en particular tener orígenes tribales.
- La centralización del poder en centros urbanos dentro de estados pequeños.
Las rarezas del sistema griego son más evidentes en las colonias que los griegos establecieron alrededor del Mar Mediterráneo. Aunque cada una podía considerar a cierta polisgriega como su "madre" (y mantenerse amable o parcial con ella), era enteramente independiente de la ciudad que la fundó.
Inevitablemente, las polis menores podían ser dominadas por sus vecinos mayores, pero las conquistas y los reinados directos fueron bastante raros. Al contrario, las polis se organizaban en ligas, cuyos afiliados estaban en un estado constante de cambio. Después, en el período clásico, el número de ligas decreció y las ligas se hicieron mayores. Cada una era dominada por una única ciudad (por ejemplo Atenas, Esparta o Tebas), y muchas veces una polis era obligada a afiliarse a una liga bajo la amenaza de la guerra (o bajo las condiciones de un tratado de paz). Aún después de que Filipo II de Macedonia "conquistara" los centros de la Antigüa Grecia, no trató de anexionar el territorio ni lo unificó en una provincia nueva; simplemente obligó a la mayoría de las polis a unirse a su propia Liga de Corinto.
Gobierno y Ley.
Parece que al principio muchas ciudades-estado griegas eran reinos menores; muchas veces había un funcionario municipal que cumplía funciones residuales y ceremoniales del rey (basileo), e. g. el arconte basileo en Atenas. Sin embargo, para la Época Arcaica y la primera conciencia histórica, la mayoría de estas ciudades-estado ya se habían convertido en oligarquías aristocráticas. No se sabe precisamente cómo ocurrió este cambio. Por ejemplo, para 1050 a.C en Atenas el puesto del rey se había reducido al de magistrado principal (arconte), hereditario y de por vida. En 753 a.C se había convertido en un arcontado elegido decenalmente; y finalmente, en el 683 a.C era un cargo elegido anualmente. En cada etapa ganaba más poder la aristocracia en su totalidad y se reducía el del individuo común.
Con el tiempo, el dominio político y la riqueza de grupos pequeños de familias propendía a provocar descontento social en muchas polis. En muchas ciudades un tirano en cierto punto tomaba el control y gobernaba según su propia voluntad; una agenda populista solía ayudarlo a mantenerse en el poder.
Atenas cayó bajo una tiranía en la segunda mitad del siglo VI a.C. Cuando esta tiranía terminó, se propuso una reforma radical para que la aristocracia no recobrara el poder: los atenienses fundaron la primera democracia del mundo. Una asamblea de ciudadanos para la discusión de la política municipal (la Ekklesía) había existido desde las reformas de Dracón en el 621 a.C, y a todos los ciudadanos se les permitía que asistieran según las reformas de Solón (principios del siglo VI a.C); pero los ciudadanos más pobres no podían hablar ante la asamblea o postularse como candidatos, excepto en el caso de ciertos cargos públicos cuya elección era aleatoria. Al establecer la democracia, la asamblea se convirtió en el mecanismo de iure del gobierno; todos los ciudadanos entonces tuvieron igualdad de derechos (isopoliteia) en la asamblea. Sin embargo, los que no eran ciudadanos ―los metecos (extranjeros que vivían en Atenas) y los esclavos― no gozaban de ningún derecho político en absoluto.
Después del surgimiento de la democracia en Atenas, otras ciudades-estado fundaron democracias. No obstante, muchas retuvieron formas de gobierno más tradicionales. Según su costumbre en otros asuntos, Esparta era una excepción notable al resto de Grecia, y a través de la época fue gobernada no por uno, sino por dos monarcas hereditarios bajo una forma de diarquía. La monarquía espartana pertenecía a los Agíadas y los Euripóntidas, descendientes de Eurístenes y Procles, respectivamente. Se cree que los dos fundadores de sus dinastías eran hijos gemelos de Aristodemo, un soberano heráclida. Sin embargo, el poder de estos reyes era limitado tanto por un consejo de ancianos (la Gerusía) como por magistrados (los éforos) específicamente designados para vigilar a los reyes.
Guerra en la Antigüa Grecia.
Guerra en la Antigüa Grecia es el término usado para describir la guerra de las polis griegas (las ciudades estado de la Antigüa Grecia), entre la Revolución Hoplítica del siglo VIII a.C y la emergencia del Imperio Macedonio en el siglo IV a.C.
Pocas civilizaciones fueron tan belicosas como las polis griegas, a pesar de que fueron sociedades poco militarizadas hasta el siglo IV a.C. Los templos tienen representaciones en sus frontones y sus frisos con dioses con indumentaria de hoplita. Los vasos cerámicos glorifican las filas de la falange. Las estelas funerarias representan las muertes de los soldados de infantería. Platón utiliza a menudo el modelo de la guerra para ilustrar sus teorías de la virtud y del conocimiento y extrae frecuentemente sus ejemplos de la experiencia militar personal de Sócrates. Para Heródoto, Tucídides o Jenofonte, era aparentemente inconcebible relatar otras cosas. Para Sócrates, matar hombres guerreando por Atenas no se oponía a la práctica de la dialéctica o de la reflexión abstracta.
Organización Social.
Solamente los hombres nativos y libres que eran dueños de tierras podían ser ciudadanos, y gozar de la protección entera de la Ley en una ciudad-estado (si bien más tarde Pericles introdujo excepciones a la restricción sobre los nativos). En la mayoría de las ciudades-estado, la gente que tenía importancia social no gozaba de ningún derecho especial, a diferencia de Roma. Por ejemplo, nacer de una cierta familia no solía ofrecer privilegios especiales. A veces ciertas familias controlaban algunas funciones religiosas públicas, pero no solía lograr ningún poder de más en el gobierno. En Atenas, la población se dividía en cuatro clases sociales según su riqueza. La gente podía cambiar de clase por ganar más dinero. En Esparta, todos los ciudadanos varones se nombraban iguales si terminaban su educación. Sin embargo, los reyes espartanos, que servían de líderes militares y religiosos en la ciudad-estado, venían de dos familias. Los esclavos no tenían ningún poder ni estatus. Tenían el derecho de criar una familia y ser dueños de propiedades, pero no tenían derechos políticos. Para 600 a.C la esclavitud mercantil se había difundido en Grecia. Para el siglo III a.C los esclavos componían un tercio de la población entera en algunas ciudades-estado. Los esclavos fuera de Esparta casi nunca se sublevaron porque conformaban demasiadas nacionalidades y estaban demasiado dispersos para organizarse.
La mayoría de las familias tenían esclavos como sirvientes domésticos y peones, y aun algunas familias pobres podían tener unos pocos esclavos. No se permitía que los dueños pegaran o mataran a sus esclavos. Los dueños muchas veces prometían a sus esclavos liberarlos en el futuro para animarlos a trabajar duro. A diferencia de Roma, los libertos (esclavos liberados) no se convertían en ciudadanos. En su lugar, se mezclaban con la población de los metecos, que incluía a la gente de países extranjeros o de otras ciudades-estado a los que oficialmente se les dejaba vivir en el estado.
Las ciudades-estado legalmente tenían esclavos. Estos esclavos públicos gozaban de una mayor independencia que los esclavos que pertenecían a las familias, viviendo solos y realizando tareas especiales. En Atenas, los esclavos públicos se entrenaban para detectar monedas falsas, mientras los esclavos del templo actuaban como sirvientes de la deidad del templo.
Esparta tenía un tipo especial de esclavo llamado hilota. Los hilotas eran cautivos de guerra griegos que pertenecían al estado y eran asignados a familias en cuyo hogar eran obligados a quedarse. Los hilotas cultivaban alimentos y hacían tareas domésticas para que las mujeres pudieran centrarse en criar hijos fuertes mientras los hombres se dedicaban a entrenarse para ser hoplitas. Sus amos los maltrataban y los hilotas muchas veces se rebelaban, como sucedió en el Monte Itome.
Juegos Olímpicos en la Antigüedad.
Los Juegos Olímpicos en la Antigüedad (en griego: Ολυμπιακοί αγώνες ; Olympiakoi Agones) fueron una serie de competiciones atléticas disputadas por representantes de diversas ciudades estado de la Antigüa Grecia. Los registros indican que comenzaron en el 776 a.C en Olimpia (Grecia), y se celebraron hasta el 393 d.C. Los Juegos se disputaban normalmente cada 4 años o una Olimpiada, que era una unidad de tiempo. Durante la celebración de los Juegos se promulgaba una tregua o paz olímpica, para permitir a los atletas viajar en condiciones de seguridad desde sus polis o ciudades-estado hasta Olimpia. Los antiguos Juegos Olímpicos fueron bastante diferentes de los modernos; había menos eventos y sólo los hombres libres que hablaban griego podían competir, además de que se celebraban siempre en Olimpia, en vez de moverse a diferentes lugares cada vez.
Los últimos Juegos Olímpicos de la Antigüedad se celebraron en el 393, casi doce siglos después de sus comienzos. Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio con el Edicto de Tesalónica (28 de febrero de 380), el emperador hispanoromano Teodosio I finalmente prohibió toda celebración pagana, incluyendo los Juegos.
Cuando los niños varones griegos libres cumplían doce años ingresaban en la palestra, donde se les enseñaba a desarrollar los músculos y a disciplinar los nervios. A los dieciséis años entraban al gimnasio, donde los griegos realizaban ejercicios físicos y atletismo. Los gimnasios contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques. A los veinte años los griegos concluían su formación deportiva donde se les entregaban las armas y estaban capacitados para participar en los Juegos Olímpicos.
Educación.
En la mayor parte de la Historia griega, la educación fue privada, salvo en Esparta. Durante el Período Helenístico, algunas ciudades-estado establecieron escuelas públicas. Solamente las familias adineradas podían contratar un maestro. Los niños varones aprendían a leer, escribir y citar la literatura. También aprendían a cantar y tocar un instrumento musical, y a entrenarse como soldados para el servicio militar. Estudiaban no para trabajar, sino para convertirse en buenos ciudadanos. Las niñas también aprendían a leer, escribir y hacer la aritmética elemental para dirigir el hogar. Casi nunca recibían ninguna educación después de la niñez.
Los niños entraban en la escuela al cumplir siete años, o iban a los barracones si vivían en Esparta. Los tres tipos de enseñanzas eran: grammatistes para la aritmética, kitharistes para la música, y paedotribae para los deportes.
Un niño de una familia adinerada que asistía una escuela privada era cuidado por un paidagogos, un esclavo doméstico designado para esta tarea que acompañaba el chico todo el día. Las clases se impartían en las casas privadas de los maestros e incluían aritmética, lectura, escritura, canto y ejecución de instrumentos musicales como la lira y la flauta. Al cumplir el joven doce años de edad, a los estudios se agregaban deportes como la lucha, carrera, lanzamiento de disco y de jabalina. En Atenas, algunos jóvenes mayores asistían a una academia para las disciplinas más finas como la cultura, las ciencias, la música y las artes. Un muchacho terminaba sus estudios al cumplir 18 años, luego empezaba su entrenamiento militar en el ejército por uno o dos años.
Una minoría de niños continuaban su educación después de la niñez, como en la agogé espartana. Una parte crucial de la educación de un muchacho rico era un aprendizaje con un mayor, que podían incluir el amor pederástico. El muchacho aprendía por mirar a su mentor mientras hablaba de la política en el ágora, ayudándolo a rendir sus deberes públicos, haciendo ejercicios con él en el gimnasio y asistiendo a simposios con él. Los estudiantes más ricos proseguían su educación estudiando con maestros famosos. Algunas de las mayores escuelas eran el Liceo (la llamada Escuela Peripatética fundada por Aristóteles de Estagira) y la Academia Platónica (fundada por Platón de Atenas). El sistema educacional de los antigüos griegos ricos también se llama paideia.
Homosexualidad en la Antigüa Grecia.
En la Antigüedad Clásica escritores como Heródoto, Platón, Jenofonte, Ateneo y muchos otros exploraron los aspectos del amor homosexual en la Antigüa Grecia. La más extendida forma de relación sexual homosexual se daba entre hombres adultos y chicos adolescentes, conocida como pederastia. No está claro cómo se veían las relaciones entre mujeres en la sociedad, pero existen ejemplos tan antigüos como el de Safo de Lesbos.
Pederastia en la Antigüa Grecia.
La pederastia griega (del griego παιδεραστία), idealizada por los griegos desde la Época Arcaica, era una relación entre un joven adolescente (ἐρώμενος, erōmenos, "amado") y un hombre adulto que no pertenecía a su familia próxima (ἐραστής, erastēs, "amante"). Surgió como una tradición aristocrática educativa y de formación moral. Los griegos la consideraban por ello un elemento esencial de su cultura ya desde los tiempos de Homero. Es importante señalar que la diferencia de edad entre erōmenos y erastēs es paralela a la que se daba entre los contrayentes del matrimonio en la antigua Grecia: un hombre en la treintena y una jovencita de entre quince y dieciocho años. También cabe remarcar que el erómeno era un adolescente ya entrado en la pubertad y no un niño, como se entiende en el concepto actual de pederastia.
El término deriva de la combinación de dos vocablos griegos: παιδ- (raíz de παῖς, παιδός, "niño" o "muchacho") y ἐραστής (erastēs, "amante"; cf. erotismo). En un sentido más amplio, la palabra se refiere al amor erótico entre adolescentes y hombres adultos. Los griegos consideraban normal que un hombre se sintiese atraído por la belleza de un joven, tanto o más que por la de una mujer. Sólo había controversia sobre la forma en que debía expresarse este deseo.
La pederastia estaba muy relacionada con la tradición atlética y artística de la desnudez en la gimnasia, con la costumbre de matrimonios tardíos para los varones, con los banquetes y con el hecho de que las mujeres estuvieran recluidas en sus hogares. También era algo fundamental para el entrenamiento militar griego y un factor importante en la formación de sus tropas.
Pederastia Militar en la Antigüa Grecia.
Cuando se habla de la homosexualidad en los ejércitos de la antigua Grecia se menciona principalmente a la Tropa Sagrada Tebana pero ésta no es el único ejemplo de prácticas homoeróticas u homosexuales entre los militares de los ejércitos griegos. Eran frecuentemente utilizadas tanto en el adiestramiento y entrenamiento militar, como para mantener la moral y fortalecer los lazos y el espíritu de combate de la tropa en tiempos de guerra. Ya se pueden ver indicios de esta clase de prácticas en la Ilíada de Homero por ejemplo en la relación entre los héroes Aquiles y Patroclo. Tanto los historiadores modernos como los antiguos griegos consideran los relatos homéricos como un modelo en la Antigüa Grecia. Aunque Homero no describe explícitamente una relación sexual entre dos hombres en ninguna de sus obras muchos griegos interpretaban la relación entre Aquiles y Patroclo como amorosa, porque la pareja hacia énfasis en luchar juntos por encima de ir con su tribu y por la desmesurada reacción de Aquiles ante la muerte de Patroclo. Pese al ejemplo anterior la relación típica descrita por muchos otros escritores tomaba la forma de relación pederasta, y las relaciones entre hombres de edad equivalente eran más raras.
Economía.
A su apogeo económico en los siglos V y IV a.C, la Antigüa Grecia tenía la economía más avanzada del mundo. Esto es demostrado por el salario diario promedio de un trabajador griego que era, en términos de trigo, cercano a 12 kg de trigo diarios: más de tres veces que el salario diario promedio de un trabajador egipcio, cercano a los 3,75 kg de trigo diarios.
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